Guadalajara, Jalisco.
La cineasta mexicana Mati Covarrubias construyó en La bahía de mi vida una obra donde la emoción personal se vuelve reflexión universal. Filmada entre Puerto Vallarta y Bahía de Banderas, el documental explora la conexión entre seres humanos y naturaleza mientras documenta la despedida de su madre, experiencia que detonó el proyecto.
Impulso y motivación detrás del documental

La directora explicó que el impulso surgió cuando comprendió que la historia debía registrarse con cámara para capturar lo intangible.
“En el momento en que documentar el misterio y la belleza y la sabiduría de la naturaleza es requerida a una cámara… pero sobre todo fue el momento que mi mamá me dijo que ya se iba.
Saber que una persona se iba para mí era que dejara de respirar, de beber agua, de mantenerse conectada con la atmósfera de la tierra, desconectarse de la belleza e interconexión invisible que tenemos todos los cuerpos humanos con el planeta”.
Ese planteamiento marcó el tono del filme, que presenta a ocho guardianes ambientales dedicados a proteger especies y ecosistemas. La realizadora afirma que convivir con ellos transformó su percepción.

Guardianes ambientales y aprendizaje de la directora
“Me siento honrada de honrar a los guardianes… mientras iba grabando aprendía de su humildad, de su sabiduría. Es muy interesante que un ser humano haga algo y lo único que recibe es satisfacción y gozo, porque nunca sabe si cuidar los huevos de una tortuga va a ser que una tortuga regrese inmediato”.
Para Covarrubias, el mensaje central apunta a la desconexión que provoca la vida urbana. Considera que muchas personas han olvidado que la naturaleza no es un entorno ajeno, sino parte esencial de la existencia humana.
“La tierra la vemos como un escenario donde estamos parados, aislados y separados de su función, pero en realidad es nuestro cuerpo extendido…
simplemente al respirar, al beber agua, al comer alimentos, todos están relacionados con la fotosíntesis. Yo soy el resultado de la naturaleza”.
El rodaje implicó desafíos extremos, desde fenómenos meteorológicos hasta accidentes, pero la directora destaca que filmar vida silvestre exige paciencia y apertura a lo inesperado. Esa espera permitió registrar momentos únicos, como el rescate de una ballena atrapada en redes, escena que considera irrepetible.
Actualmente el documental puede verse en Amazon Prime Video y continúa su recorrido internacional tras recibir premios y selecciones en festivales. Para su autora, el reconocimiento confirma que el cine puede ser una herramienta para reconectar con lo esencial.
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